lunes, 17 de noviembre de 2008

Fiesta, fiesta...!

Los semblantes llenos de tensión en la sala de juego se mudarán esta noche en relajo total durante el tradicional desmadre olímpico de la “Bermuda Party”, la fiesta que siempre antecede al primer día de descanso. Como no sólo del ajedrez vive el hombre (ni la mujer), las caras de muchos jugadores denotaban hoy la necesidad de mover el cuerpo y no los peones. En lo estrictamente deportivo, seis equipos encabezan el torneo absoluto y China se destaca en el femenino. Dresde está en las Bermudas Por Leontxo García, Chessbase ¡Vamos a la fiesta! Era casi un grito colectivo que se oía por doquier tras la quinta ronda, e incluso antes de las partidas. Cinco días seguidos de concentración son demasiados para muchos, y se nota, sobre todo en los jugadores no profesionales. Aunque muchos de estos también estarán en el jaleo nocturno, lo primero es lo primero, y hoy han abundado las partidas interesantes. Era un día apropiado para sentarse en casa ante el ordenador conectado a Internet, en pijama y zapatillas, con la bebida favorita a mano, llenar la pantalla con las posiciones más atractivas y disfrutar de la pasión del ajedrez.
Véase por ejemplo, el empate de Grischuk con Jenkin, soso en la posición final pero muy picante desde la apertura. O la victoria del muy prometedor italiano Fabiano Caruana, de 16 años, sobre el durísimo británico Michael Adams. O la tortura que uno de los mejores del mundo, Peter Leko, ha sufrido frente al genial Vasili Ivanchuk, quien le ha doblegado tras 127 movimientos y más de seis horas en un final de torre y alfil contra torre, sin peones. Y mucho más pero, por favor, no vean el empate de Krámnik, que es un verdadero tostón. Al parecer, el anuncio del ruso tras perder con Anand de que iba a cambiar su estilo de juego no es de aplicación inmediata. He dejado un párrafo aparte para la impresionante paliza que la georgiana Maia Chiburdanidze, excampeona del mundo, de 47 años, le ha dado con negras a la actual ocupante del trono, la rusa Alexandra Kosteniuk, de 24. El duelo era muy simbólico: la nueva imagen del ajedrez femenino (Kosteniuk es famosa por sus sesiones de fotos glamurosas) contra la más carismática representante de la vieja escuela de Georgia, donde al ajedrez femenino es muy importante y está avalado por una bonita tradición: ya en la Edad Media, la dote nupcial incluía un tablero de ajedrez. Hace tiempo que el rendimiento deportivo de Maia (quien otrora llego a disputar un torneo de Linares) bajó mucho, pero hoy se ha sentado con la picazón del orgullo, como diciendo a su joven rival: “Tú tienes más energía, pero yo sé más que tú”. Y lo ha demostrado de una manera muy didáctica: sacrificio de calidad por dos peones en la apertura, que da lugar a una posición cómoda para las negras pero, a primera vista, no preocupante para las blancas; pocas jugadas después, Kosteniuk ya estaba contra las cuerdas, estratégicamente perdida. Toda una lección magistral. Mientras tanto, el ambiente en los pasillos está cargadísimo, con reuniones de las numerosas comisiones de la FIDE desde las nueve de la mañana. He hablado con varios árbitros, y todos están cabreados con el nuevo sistema de puntuación (dos puntos por victoria, aunque se gane por 4-0). Uno de ellos, el veterano y prestigioso finlandés Mikko Markkula, ha sido muy contundente: “Puedes citarme diciendo que los emparejamientos de las rondas tercera y cuarta fueron una ridiculez absoluta por su desigualdad, con diferencias de 50 puestos en la lista inicial. Vale, hemos forzado el sistema para que los encuentros de la primera ronda no sean tan desiguales, pero ahora nos hemos encontrado en la cuarta lo que hemos evitado en la primera, lo que insisto, es la mayor estupidez que he visto en este campo”. Si alguien tan experto y sabio como el finlandés dice eso, yo no tengo mucho que añadir. La verdad es que tiene más sentido puntuar por cada tablero, porque de ese modo cada partida es importante. Supongo que el cambio sirve para dar más emoción, porque ahora es mucho más difícil que un equipo se despegue en la clasificación, pero me da en la nariz, sin haber profundizado mucho, que el balance es negativo. Sobre el lío tremendo de la Final de Candidatos Topálov-Kamski no se sabe nada concreto, pero es probable que mañana haya una reunión definitiva. Tras leer dos veces la última carta abierta del ínclito Chernenko, supuesto representante de Kamski y al mismo tiempo aspirante a ser el organizador del duelo en Ucrania, tengo la sensación de que el susodicho cree que los demás somos gilipollas. Sostiene Chernenko que si no ha depositado los 950.000 dólares que dice tener, tras haberlo anunciado tropecientas veces en los últimos nueve meses, es porque antes exige tener los contratos con la FIDE y con los jugadores. Me parece muy bien, yo haría lo mismo, pero cualquier persona dedicada a los negocios –e incluso yo, que no tengo nada que ver con ese mundo- sabe que existen las cuentas de depósito condicional (escrow, en inglés), donde tú ingresas el dinero pero la otra parte no lo cobra hasta que se certifique que tú estás satisfecho con lo recibido en la transacción. O sea, que este asunto es otro cachondeo más de los muchos que ha protagonizado la FIDE, y da una imagen pésima del ajedrez. Hablemos de cosas más agradables. La Olimpiada de 2012 está entre Montenegro o Turquía; para la de 2014 se ha presentado ya la ciudad noruega de Tromso, con un bonito stand, y quizá haya una de Yucatán (estado del sur de México, cerca de Cancún), pero la horrible burocracia de ese país puede ponerla en peligro. Quien desee ir a la próxima, en 2010, que prepare ropa de abrigo porque será en Janti Mansiisk (Siberia). También estaba en peligro la carrera deportiva de un gran talento cubano, Lázaro Bruzón, cuya disciplina no estaba en proporción a su categoría y altos objetivos. No sé hasta qué punto habrá influido el enorme progreso de su compatriota Leinier Domínguez, quizá con algo menos de talento pero muy disciplinado; el caso es que Bruzón es ahora un profesional ejemplar; por ejemplo, asómbrense, realiza cada día 150 flexiones como parte de su preparación física. Si yo fuera Reinaldo Vera, capitán de la selección cubana, no pondría objeciones a que Bruzón acudiese hoy al Bermuda Party, siempre que no haya excesos; el chico se lo ha merecido. Pero si ustedes creen que mañana les voy a contar lo que ha pasado en la fiesta, es mejor que esperen sentados porque no pienso hacerlo, salvo que sea algo realmente excepcional. Aunque la fiesta sea pública, no me gusta la idea de ser un fisgón cotilla. Además, mi prioridad ahora mismo es comer algo, tras no hacerlo desde las 14.00; son las 22.00, tardísimo para cenar en Alemania, salvo salchichas en la calle, de camino a las Bermudas. ¡A por ellas! ¡Auf Wiedersehen! Fuente: http://www.chessbase.com/espanola/newsdetail2.asp?id=6546

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