miércoles, 2 de noviembre de 2011

Entrevista extensa a Leontxo Garcia

Aunque durante su carrera ha cubierto prácticamente todos los deportes imaginables, es en el ajedrez donde se inició —cuando iba ya camino de convertirse en Maestro Internacional, dejó la competición para dedicarse a su otra pasión: el periodismo— y también donde se ha convertido en el cronista ajedrecístico más importante no sólo en España, sino en todo el ámbito de la lengua española, y posiblemente en el mundo entero. Es una figura tan reconocida y respetada en el ajedrez como muchos jugadores profesionales (hasta recibió distinciones de la federación soviética); de hecho muchos lectores ajenos al ajedrez conocerán su nombre, por ejemplo, como columnista ajedrecístico del diario El País. En el periodismo ha desempeñado un papel único que le ha valido la Medalla al Mérito Deportivo, con motivo de cuya entrega le entrevistamos.
Hablamos con Leontxo de toda clase de asuntos: el estado del periodismo deportivo, la telebasura, el cómo jugarían al ajedrez algunos políticos y el modo en que se refleja la personalidad de un jugador en el tablero, si las mujeres pueden jugar al ajedrez tan bien como los hombres, cómo se puede usar este juego para rehabilitar delincuentes o para enseñar a tomar decisiones a empresarios y gobernantes, cuáles son las películas que mejor representan el mundo de las sesenta y cuatro casillas (y las grandes películas que no llegaron a hacerse), los tremendos límites de dureza psicológica de la competición profesional, los casos de locura y extravagancia entre Grandes Maestros… entre otras muchos aspectos curiosos, llamativos o poco conocidos de cuanto rodea a la que —han dicho muchos literatos, pensadores y artistas— es una de las disciplinas más fascinantes de la actividad humana.

PERIODISMO DEPORTIVO, NEUROSIS DEL FÚTBOL Y TELEBASURA
Empezamos hablando un poco de periodismo deportivo. En entrevistas que hemos hecho a periodistas como Ramón Besa, Enric González, etc., han tenido una actitud bastante crítica hacia la prensa deportiva. Besa llegó a decir que la prensa deportiva española cumple ciertas funciones de la prensa amarilla y Enric González dijo literalmente que “el periódico deportivo busca masturbar al lector”. ¿Estás de acuerdo con estas críticas?
Hay una parte de la prensa deportiva, no toda, que cae en el forofismo. Incluso se ha llegado a aceptar como algo sagrado que diarios como Marca tienen que apostar descaradamente por el Real Madrid para vender más, lo cual desde un punto de vista empresarial es probablemente cierto pero desde el punto de vista de la calidad del periodismo es un problema.
¿Comparte la prensa general los defectos de la deportiva?
En parte sí: la doble crisis —la económica y la del futuro de los medios— afecta por igual a todo tipo de periodismo. Lo que pasa es que en el periodismo deportivo, en concreto, se dan circunstancias que no se dan en política internacional o en cultura. El mundo del deporte —o mejor dicho, el mundo del fútbol— está tan sobredimensionado que la mayoría del periodismo deportivo no ha podido evitar caer en ese mundo peligroso de la demagogia.
¿Crees que el ajedrez está maltratado por la prensa deportiva española?
Sí, pero con matices. Los periodistas a veces caemos en lo facilón. Prácticamente cualquiera puede escribir una columna sobre el entrenamiento de un equipo de fútbol. Hacer un reportaje sobre la implantación del ajedrez en España o sobre por qué los mejores tiradores de esgrima en ocasiones entrenan debajo del agua es muy interesante… pero requiere trabajar. Requiere ir a buscar documentación, requiere comprobar datos. Aunque también hay una razón objetiva: mientras no tengamos un Rafael Nadal del ajedrez no podemos competir con los aproximadamente veinte deportes en los que hay al menos un español entre los cinco mejores del mundo.
Quizá lo que no tenemos son más Leontxos García. ¿No crees que las historias del ajedrez son un filón que la prensa está dejando de lado?
El ajedrez es una mina muy poco explotada periodísticamente. Habría más Leontxos García si los medios estuvieran interesados en dar más ajedrez: hay gente en España tan capacitada como yo para hacer esto.
Tú mismo me lo has dicho antes de empezar la entrevista: escribes historias de ajedrez para gente que no entiende de ajedrez. Todo lo que rodea al mundo ajedrez es apasionante y realmente no hace falta ser un entendido para disfrutar de las biografías, las anécdotas…
Es que son quince siglos de historia. Tengo un amigo, un historiador español, Joaquín Pérez de Arriaga, que considera que son más de treinta y cinco siglos de historia, porque él está convencido de que tiene sus antecedentes en Egipto, y que son los musulmanes quienes van a Egipto y se lo llevan a Persia, a la India, y luego vienen a España. Pero como mínimo, si aceptamos la teoría de que nace en la India, son quince siglos de historia documentada y demostrable. ¿Cuántas actividades humanas tienen una historia tan densa?
Es probablemente el único deporte del que conocemos campeones desde hace quinientos años.  En otros muchos deportes los campeones más antiguos que conocemos son del siglo XIX.
Pero la neurosis del fútbol está arrasando. Y eso creo que hace mucho daño no sólo ya al periodismo deportivo, sino incluso a la educación ciudadana. Hay millones de personas, en España y en muchos otros países, que aparte de las cosas esenciales de su vida —familia, trabajo, alimentación— apenas tienen en el cerebro otra cosa que fútbol, de lunes a domingo. Eso no puede ser bueno para un país. Y si a eso añadimos lo que, de manera muy amable, se llama “telebasura” y que yo llamaría más precisamente telemierda… creo que es preocupante. Y en tiempos de crisis como los actuales, más. Porque si todos estamos de acuerdo en que la educación sería lo primero que hay que mejorar para salir bien de la crisis, la neurosis del fútbol y la telemierda desde luego no contribuyen en nada a la solución.
¿Sería pecar de paranoia el sospechar que en la degradación de la educación del ciudadano hay algo de intencionalidad por parte de los poderes? ¿Es llegar demasiado lejos?
No llegaría tan lejos porque no tengo indicios tan sólidos como que me permitan afirmar eso. Más bien creo que es esa famosa frase que dicen los programadores de televisión: “es que nosotros damos lo que la gente pide”… ésa sí la pongo en cuestión. Porque yo me pregunto si muchos millones de españoles, cuando llegan a su casa derrotados por la noche y le dan al botón de la televisión, están realmente en un estado mental como para pedir algo o simplemente encienden la televisión y aceptan lo que les pongan. Pero cuando se ha hecho algún experimento de poner un programa de mucha calidad a hora punta, generalmente ha funcionado… si se acompaña de la publicidad apropiada. Pero es mucho más sencillo poner algo que tenga que ver con el sexo, con la violencia, con lo fácil, porque eso se vende más fácilmente.
Y eso que por ejemplo Eduard Punset se ha convertido en toda una estrella con un programa que, a priori, hubiese parecido condenado al ostracismo.
Por ejemplo, sí. Un reportaje de mucha calidad a las diez de la noche sobre un tema que tenga interés general, sin duda alguna tiene mucha audiencia siempre y cuando se le haga la publicidad adecuada. Otro ejemplo es el tema de los deportes. Una vez, un jefe de deportes del Telediario en Televisión Española me dijo: “hemos estudiado que, en el mismo momento en que el locutor deja de hablar de fútbol y va a hablar de otro deporte, automáticamente baja la audiencia y un montón de gente cambia de canal”. Yo le dije: vale, pero eso ocurre porque generalmente el locutor dice “y ahora, vamos a dar un rápido repaso al resto de la actualidad deportiva”. Claro, no es una frase precisamente estimulante para seguir viendo… Si en vez de venderlo así, dice: “y ahora no se vayan porque tenemos un reportaje fascinante de cómo los mejores tiradores de esgrima se entrenan con su sable debajo del agua”. ¿A que la mayoría de los espectadores siguen ahí viendo el reportaje? Y es esgrima, ¡no tienen ni idea de esgrima!
Se quedarían a verlo aunque sólo sea para comprobar de qué demonios se trata.
Claro.
¿Por qué las televisiones no lo hacen?
Porque hay que pensar, hay que ir a documentación, hay que llamar a un experto, hay que invertir tiempo y entonces es mucho más fácil mandar una cámara al Bernabéu o a la Ciudad Deportiva y grabar el entrenamiento del real Madrid. Con esas imágenes dices cuatro tonterías por encima y ya tienes dos minutos de telediario que va a ver todo el mundo porque es el Real Madrid. Vale. Pero eso no es periodismo deportivo. Hay periodistas en una rueda de prensa que no hacen una sola pregunta. ¿Qué clase de periodista no haría ni una sola pregunta?
Sí, aunque sólo sea por curiosidad. Por cierto, ¿qué periodistas deportivos te gusta leer o escuchar?
Un gran maestro del periodismo de quien yo aprendí mucho fue Santi Segurola, y también Iñaki Gabilondo. En la radio debo mucho al difunto Juanma Gozalo y aSantiago Peláez. Si empiezo a decir más seguro que seré injusto porque me olvidaré de varios.
Has hablado mucho de la importancia de la rivalidad Kárpov-Kaspárov, ¿qué rivalidades en otros deportes te han interesado especialmente?
Me parece ejemplar la rivalidad entre Roger Federer y Rafa Nadal. Creo que se debería hacer un video con los comportamientos de estos dos tenistas y proyectarlo en todos los colegios del mundo. Cómo saben ganar y cómo saben perder. Es absolutamente ejemplar y es la antítesis, por ejemplo, de Mourinho. Habría que proyectar en los colegios dos videos: uno de Nadal y Federer después de jugar una de sus finales y luego uno de Mourinho… que tenemos varios para elegir, por ejemplo el del dedo en el ojo.
¿Qué otros deportes te han interesado especialmente como practicante o como espectador?
Practiqué bastantes en mi juventud, especialmente el balonmano y el atletismo de fondo. Como espectador me interesan muchísimos, además de esos dos. El Barcelona me ha reconciliado con el fútbol. Yo había llegado a la conclusión de que nueve de cada diez partidos de fútbol eran aburridos y no merecían invertir tanto tiempo en verlos, bastaba con ver los resúmenes en el telediario. Pero el Barcelona de Guardiola —y antes el de Cruyff— ha transformado el fútbol en un arte. Eso me interesa mucho. Pero vamos, el deporte en general siempre me ha interesado. Como periodista deportivo cubrí todos los deportes olímpicos, fui enviado especial de El País a Sidney, hice una serie sobre los veintiocho deportes olímpicos para RNE que se llamaba Destino Atenas, de modo que soy muy sensible al deporte. Desde el punto de vista periodístico me resulta curioso que los futbolistas, salvo excepciones —que las hay—, son los menos interesantes para hacer una buena entrevista. Cualquier otro deporte suele producir entrevistas más interesantes que las de los futbolistas.
¿A qué crees que se debe?
En parte se debe a que hasta hace poco tiempo y salvo excepciones como la Masía del Barça, muy pocos equipos se han preocupado de educar a sus futbolistas jóvenes como personas. Y en parte se debe a ese periodismo facilón que se practica, no unánimemente, pero sí en gran parte del periodismo deportivo internacional. Si lo que habitualmente hacen algunos periodistas es ponerse a la puerta del vestuario o ir a la sala de prensa, desenfundar las grabadoras y esperar que los futbolistas digan exactamente lo mismo que dijeron hace un año en similares circunstancias —cambiando el nombre del rival del domingo que viene y poco más— no podemos mejorar el periodismo futbolístico. Habría que mejorar la educación de los futbolistas por una parte, pero los periodistas de fútbol deberían restregarse un poco más las meninges para aportar algo de originalidad a su trabajo.
LITERATURA, CINE Y LA SUPUESTA LOCURA DE LOS GRANDES MAESTROS
Hay una rivalidad que ha pasado al acervo popular gracias al cine: la de Mozart y Salieri en la películaAmadeus; la rivalidad ajedrecística entre Capablanca y Alekhine podría producir una película muy similar…
Sí, sí, por supuesto. De hecho llegué a escribir el borrador de un guión sobre Alekhine y se lo envié a Milos Forman, que es muy aficionado al ajedrez. Pero justo en ese momento Forman firmó un contrato por siete años para una productora de Hollywood y ya tenía los siete años repletos de trabajo. Aunque no renuncio a escribir algún día un buen guión sobre la vida de Alekhine.
Milos Forman intentó rodar una película con Fischer y Spassky, pero Fischer acabó negándose, ¿no?
No sé si llegó a negarse, pero creo que terminó con la paciencia de Forman.
(risas) …para variar. ¿Te gusta el modo en que el cine se ha aproximado al ajedrez?
Hay de todo. Hay películas que me parecen muy bien hechas, especialmente En busca de Bobby Fischer, que en general está bien aunque con pequeñas concesiones a una excesiva comercialización. Pero hay una escena que me parece muy acertada y que debería hacer pensar a muchos padres un tanto obsesionados con el talento de sus hijos: cuando en una competición escolar el árbitro expulsa a los padres de la sala y les obliga a permanecer en una especie de jaula, siguiendo las partidas desde lejos. Esto ocurre en otros deportes, pero en ajedrez especialmente: hay padres que proyectan su frustración personal en sus hijos y algunos se pasan bastante. He llegado a ver escenas verdaderamente reprobables en campeonatos del mundo infantiles. En busca de Bobby Fischer plasma muy bien todo eso. La diagonale du fou, película que ganó el Oscar, quizá tiene cosas que a un aficionado al ajedrez le puedan molestar pero es una gran película. Hay algunas más. Cinematográficamente,La defensa Luzhin está bien, lo que pasa es que los ajedrecistas estamos ya un poco hartos de que se abuse de la imagen de que el ajedrecista está loco. Entre los actuales diez mejores jugadores del mundo hay uno al que podríamos etiquetar como extravagante, dos como máximo… pero los otros ocho son personas a quienes puedes presentar en sociedad sin que llamen la atención por nada negativo. El que haya personas extravagantes también ocurre entre quienes dedican doce horas diarias a tocar el piano, a las matemáticas o a pintar. No son personas normales en el sentido estricto.
De hecho, casos de locura entre los más grandes jugadores hay más bien pocos: Steinitz, Fischer… aunque lo de Fischer no sé si era tanto un caso de locura como de degeneración personal, ¿no?
Fischer… habría que ser psiquiatra, pero creo que si lo calificamos de paranoico estamos bastante acertados. También hay que tener en cuenta una cosa: el ajedrez es quizá la única actividad humana en la que dos personas pueden mantener una relación muy intensa durante cuatro o cinco horas seguidas sin tocarse y sin hablarse. Están expresando su creatividad a través de unas piezas que mueven en un tablero. Eso quiere decir que el ajedrez es particularmente atractivo para personas muy introvertidas, con problemas de expresión. Ahora bien, eso no quiere decir en absoluto —y ahí está el error de la imagen tópica— que la mayoría de los ajedrecistas sean así… lo que pasa es que son los que más llaman la atención y por tanto se habla mucho más de ellos. Porque hablar de un ajedrecista que fuera del tablero es una persona normal… claro, no tiene mayor interés periodístico.
O incluso de una persona que fuera del tablero sea encantadora, tampoco despierta ese interés.
Exacto, sí. Anand, el campeón del mundo actual, es absolutamente encantador, muy culto, te puede dar una conferencia sobre economía, no sólo sobre ajedrez. Sin embargo no es un jugador al que conozcan mucho fuera del ajedrez porque es relativamente normal.
Volviendo al cine, ¿viste la película Fresh?
Sí, tengo muy buen recuerdo de esa película. La pondría entre las buenas, las que realmente dan una imagen positiva del ajedrez y cinematográficamente creo que estaba muy bien hecha.
Era una película relacionada con una idea que me has mencionado antes: aprender a pensar a través del ajedrez, con el que un niño de un barrio marginal aprende a defenderse en su  traumático entorno.
Ha habido varias experiencias muy positivas del ajedrez usado como terapia con niños de barrios muy marginales a los que era imposible llevar al colegio. En Nueva York, en el Bronx, consiguieron utilizar el ajedrez como cebo para que niños totalmente rebeldes se acercasen al colegio… en principio sólo para jugar al ajedrez. Y a través del ajedrez terminaron consiguiendo que fueran a clase; esto lo hizo la U.S. Chess Foundation. Y hay experiencias en cárceles, he sido testigo directo de alguna: uno de los días más inolvidables de mi vida fue uno que pasé en El Acebuche, la cárcel de Almería, al otro lado de los barrotes, conviviendo con los presos desde el desayuno hasta la cena. Había un club de ajedrez dentro de aquella cárcel. Uno de esos presos, cuando entró en prisión, había sido catalogado como peligroso y sufrió muchos días de castigo en celdas de aislamiento. Aprendió a jugar al ajedrez y se regeneró por completo. Se convirtió en un preso modélico: dejó de fumar para poder comprarse libros de ajedrez, fabricó piezas con migas de pan…. y consiguió la libertad provisional por buen comportamiento. Volví a la cárcel varios meses después, el día en que lo soltaban, para hacerle una última página de El País. Lo invité a desayunar y me dio un par de frases realmente fantásticas: una fue “el ajedrez nos quita mucha cárcel porque cada hora que pasamos jugando transcurre mucho más rápido”. La otra, quizá más profunda y más interesante todavía fue “el ajedrez es particularmente apropiado para los presos porque nos obliga a pensar en las consecuencias de nuestros actos antes de hacerlos”.
¿Has visto la serie de televisión The Wire?
Me han hablado muy bien de esa serie, pero aún no he podido verla.
Pues hay una escena muy interesante en la que el miembro de una banda de traficantes enseña el funcionamiento del ajedrez a otros comparando las diferentes piezas con la estructura de miembros de la banda. Por cierto, ¿cuáles son tus películas favoritas?
Barry Lyndon. Me causó una profunda impresión La vida es bella y recientemente me gustó mucho El discurso del rey, por ejemplo.
Ya que mencionas Barry Lyndon, Kubrick fue un fanático del tablero.
Sí. Ha habido varios personajes del cine, de la literatura, de la política, etc. muy aficionados. Humphrey Bogart, antes de ser muy famoso en Hollywood, llegó a tener que vivir de jugar partidas por dinero en Washington Square y en algún parque cercano. Creo que fue él quien pidió al director de Casablanca que hubiese una escena de ajedrez.
¿No es de lamentar que Kubrick nunca hiciese una película sobre ajedrez? ¿No te hubiese gustado?
¡Hombre, claro! Por supuesto. Pero bueno… todo no puede ser (risas). O que Milos Forman hiciera la que estuvo pensando en hacer.
O la de Alekhine y Capablanca, que bien filmada sería apasionante.
Claro. Esa es una película pendiente que espero alguien termine haciendo.
En cuanto a literatura de ficción, ¿qué aproximaciones literarias al ajedrez te han parecido más interesantes?
Sin duda alguna, El jugador de ajedrez de Stefan Zweig. Es una obra maestra, con gran diferencia sobre todo lo demás que se ha escrito sobre ajedrez. Por supuesto valoro el esfuerzo que hizo Arturo Pérez-Reverte con La tabla de Flandes… por cierto, en la próxima novela de Arturo el ajedrez va a ser importante.
¿Y Nabokov?
¿La defensa Luzhin? Es una gran novela y una buena película, pero la de Zweig me parece difícilmente superable.
Y sin relación con el ajedrez, ¿qué libros te gusta leer?
He leído mucho menos de lo que hubiera querido, es una de mis grandes asignaturas pendientes. Me marcaron varios de Frederick Forsyth y John le Carré. Me marcó mucho este súper best-seller de hace algunos años,Los pilares de la Tierra, de Ken Follett. Me gustan las obras de Arturo Pérez-Reverte, me parece que describe de una forma magistral y se documenta de forma también magistral.
¿Qué te parece como columnista, por cierto? Porque suele ser bastante polémico.
Creo que Arturo, a veces, lleva demasiado lejos la libertad que tiene de decir lo que le dé la gana sin miedo a lo que le puedan hacer, porque ya tiene mucha fama y mucho dinero. Creo que a veces se pasa un poco.
AJEDREZ, POLÍTICA Y EL CARÁCTER DE BOBBY FISCHER
Durante muchos años has viajado por todo el mundo: ¿crees que la popularidad del ajedrez en un país tiene correlación con su nivel de sofisticación cultural?
Hay un interesante paralelismo en la historia: hay varios momentos, empezando por el Imperio español, en los que coincide que el considerado mejor jugador o campeón mundial pertenece al país más poderoso del mundo en ese momento. Es curioso que a finales del siglo XVIII —justo cuando estalla la Revolución Francesa, que es un hito histórico fundamental— el mejor jugador del mundo es un francés.
Philidor.
Philidor, que también fue un gran músico. Y hay más coincidencias.
Sí, después vino Staunton coincidiendo con el imperio británico, luego los alemanes a finales del siglo XIX, luego las dos superpotencias…
Por supuesto: los soviéticos y el estadounidense Fischer… el ajedrez es un deporte mental por excelencia, así que tiene cierta lógica que el país más brillante culturalmente en el mundo produzca los mejores jugadores de ajedrez. No es un paralelismo matemático, pero ha ocurrido varias veces: un país que cuida su cultura y su educación es normal que produzca buenos jugadores.
Aunque Fischer apareció un poco como una excepción, ¿no?
Fischer es un autodidacta, pero además coincide con un momento en la Guerra Fría en que el botón de la guerra nuclear está a punto de ser pulsado varias veces… los lectores que tengan cierta edad saben que no exagero. Justo en ese momento se produce un duelo simbólico entre un estadounidense autodidacta y el imperio soviético, que tenía el ajedrez como su escaparate cultural. Y el estadounidense autodidacta tumba a todos los mejores soviéticos. Desde un punto de vista periodístico, eso tiene tanta fuerza que explica el que los tableros, los relojes y los libros de ajedrez se agotasen en todo el mundo durante aquellos meses. Fue portada en prácticamente todos los periódicos del planeta.
Además de las circunstancias de la guerra fría y demás, siempre ha habido entre el público y la prensa una especial fascinación por la figura de Fischer, ¿a qué crees que se debe?
Bueno, a que es un personaje de película o de novela. Fischer, como ajedrecista, es uno de los más brillantes de todos los tiempos. Muchos millones de ajedrecistas —yo incluido— tenemos que agradecerle que existiera y todo lo que hizo por el ajedrez. Pero no suelo ocultar nunca en mis conferencias, sobre todo cuando tengo niños o padres delante, que Fischer es también un ejemplo de lo que no hay que hacer nunca con un niño que muestre un gran talento para algo, no necesariamente el ajedrez. Es imprescindible educarlo en las dos direcciones: como ajedrecista en este caso, o como pianista, o como matemático, pero también como persona. Porque si no, la consecuencias pueden ser muy graves. En el caso de Fischer… yo no soy psiquiatra pero estoy convencido de que la mala educación que recibió —porque en su entorno permitieron que se obsesionase con el ajedrez desde niño— está en los orígenes de las enfermedades mentales graves que luego sufrió hasta su muerte.
Es muy posible. Creo que fue Mikhail Tal quien le dio el consejo: “Bobby, lee libros, pero que no sean de ajedrez” cuando Fischer tenía quince o dieciséis años.
Y terminó haciéndolo. En realidad, cuando murió, Fischer era ya una persona muy culta… pero antes había sido muy negativamente influido por antiguos nazis cuya compañía frecuentó. Cuando los nazis influyeron en él, Fischer era muy proclive a que alguien pudiera comerle el coco con facilidad porque no había tenido una educación sólida.
¿Crees que su rival Boris Spassky, un gran jugador y una figura admirable, fue injustamente ensombrecido por la figura de Fischer?
Sí. Spassky es un gran caballero del ajedrez. Primero su valía como jugador, pero luego también su valía como persona: es una imagen fantástica del juego. Ahora bien, Fischer era absolutamente irresistible, igual que Kaspárov. Son personajes con un carisma tan poderoso que arrasan allá donde van. El actual campeón del mundo es Viswanathan Anand y puede decirse objetivamente que es uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Si uno analiza su carrera, que tiene cuarenta y un años y sigue siendo campeón mundial, que ha sido campeón en todos los formatos posibles, que es capaz de crear jugadas geniales en décimas de segundo… pero Anand coincidió en su primera época con Kaspárov y con Kárpov. Como Anand no tiene ni el mismo instinto asesino ni el mismo carisma irresistible, lógicamente ha brillado menos hacia el exterior.
El carisma es muy importante en el deporte.
Y las circunstancias políticas. Quizá tengan que pasar siglos para que vuelva a darse un caso como el de los enfrentamientos Fischer-Spassky, Kárpov-Korchnoi o Kaspárov-Kárpov. Los aficionados de los últimos cuarenta años somos verdaderos privilegiados. Porque hemos coincidido en el tiempo con varios de los más grandes que, encima, tenían a su alrededor circunstancias extradeportivas muy atractivas para la prensa. Kárpov y Kaspárov han sido no sólo dos de los mejores ajedrecistas sino dos de los mejores deportistas de todos los tiempos. Porque hay datos para afirmar que su rivalidad es la más grande rivalidad en la historia de todos los deportes. Pero además Kárpov era el símbolo de la vieja guardia del Kremlin y Kaspárov era el símbolo de la Perestroika justo cuando el país más grande del mundo se estaba viniendo abajo a pedazos. Es algo irresistible, cualquier periodista que tenga una mínima sensibilidad profesional se tiene que dar cuenta de que eso es una historia magnífica.
Además en ese momento había personajes como el que has citado, Korchnoi, a quien tampoco le faltaba carisma precisamente y que también tiene una personalidad arrolladora.
Desde el punto de vista soviético, Korchnoi era un traidor a la patria, que se había escapado de la U.R.S.S. y que después se convierte en el retador de su héroe nacional, Anatoly Kárpov. Bueno, sabemos que una película francesa basada en el enfrentamiento entre Kárpov y Korchnoi ganó el Oscar a la mejor película extranjera en el año 82, La diagonale du fou. Claro, cómo no, ¡es que la historia es impresionante!
¿Qué habría pasado si Fischer no se retira y hubiese accedido a jugar el mundial de 1975 contra Kárpov? ¿Hubiera ganado?
Muchos creen que sí. Kaspárov cree que no, y yo estoy más de acuerdo con Kaspárov. Del 72 al 75 Fischer no jugó nada, porque estaba obsesionado con la idea de perder. Después de esfuerzos que le costaron media vida, había conseguido llegar a la cumbre y desde el punto de vista psicológico ya no tenía nada que ganar. Sólo así puede explicarse que rechazase una bolsa que ofreció el dictador filipino Marcos de cinco millones de dólares del año 1975. Habría que mirar en Internet pero no me extrañaría que el equivalente hoy fuesen cincuenta millones de dólares. Tres quintas partes para el ganador, y dos para el perdedor. En el peor de los casos se hubiese llevado dos millones de dólares de entonces, pongamos veinte millones de dólares de ahora… por perder. Y dijo que no quería jugar. Y no jugó. Para mí sólo se puede explicar porque psicológicamente estaba ya saturado.
¿Crees que los dos 6-0 consecutivos que Fischer les hizo tanto al ruso Mark Taimánov como al danés Bent Larsen en las eliminatorias mundiales de 1971 constituyen la mayor hazaña individual en la historia del ajedrez? [sólo una vez en la historia, cien años antes, un maestro le había hecho un 6-0 a otro; pero Fischer lo hizo dos veces seguidas en un solo año... y en los siguientes cuarenta años nunca se ha vuelto a repetir, N. del R.]
Probablemente. Y no sólo esas: ganó un Campeonato de EE.UU. con el 100% de la puntuación, fue campeón absoluto de EE.UU. a los quince años… las hazañas de Fischer creo que son casi insuperables.
Por cierto, ¿ha pasado un tanto de moda la figura del niño prodigio del ajedrez como objeto de fascinación multitudinaria?
No, los niños prodigio —no sólo en el ajedrez, sino en ninguna rama del saber— no pasarán nunca de moda, porque es algo que a la gente normal le asombra. Lo que ocurre es que el ajedrez, la música y las matemáticas son las tres actividades que producen más niños prodigio. Quizá porque las tres tienen en común el pensamiento abstracto. Que yo sepa, no han existido genios de la literatura a los catorce años. ¿Por qué? Porque para poder escribir como un genio a los catorce años tienes que haber vivido muchísimo y haber leído muchísimo, y es cronológicamente imposible haber vivido y leído tanto a esa edad. Sin embargo, en algo abstracto como la música, las matemáticas o el ajedrez sí se dan genios de catorce años. Además, la irrupción de las computadoras en el mundo del ajedrez ha acelerado muchísimo el aprendizaje de los niños: yo creo que un niño de diez años, con su ordenador, aprende en un mes lo que a mí me costaba varios años. Por tanto, los campeones de ajedrez son cada vez más jóvenes. Pero nos niños prodigio nunca dejarán de asombrar.
CÓMO JUGARÍAN AL AJEDREZ ALGUNOS POLÍTICOS
Una pregunta un tanto difícil: ¿cómo se le puede describir el ajedrez a alguien que nunca se ha acercado y no tiene ni la más remota idea de lo que es o de lo que supone?
Cabe la posibilidad de que no te guste, por supuesto, pero si te gusta es una droga benigna, apasionante, que abre todo un mundo tan grande que es imposible disfrutar en una sola vida y que además es sumamente útil para tu cerebro y para tu proceso de toma de decisiones en tu vida normal.
El ajedrez es un juego muy abstracto, pero se utiliza constantemente como metáfora en muchísimos aspectos concretos de la vida real, ¿a qué se debe?
Muy fácil: el ajedrez enseña a pensar. Hay muchas situaciones en la vida que son perfectamente comparables con el ajedrez. Por ejemplo, hay un campo que está casi virgen y en el que, en el poco tiempo que tengo disponible, intento hacer algunos pinitos. Pongamos alguien que tenga que tomar con frecuencia decisiones en su vida, por ejemplo un directivo de empresa. Hace lo mismo que un ajedrecista: los dos tienen que tomar decisiones generalmente difíciles, generalmente bajo presión y generalmente con rapidez. Para el directivo seguro que resultaría muy útil saber cómo piensa un ajedrecista de forma sistematizada. El ajedrecista, muchas veces, es incapaz de explicarte con palabras cómo piensa, pero tiene todo un sistema automático para pensar con rapidez y precisión. Si conseguimos traspasar ese conocimiento fuera del ajedrez, a las personas que tienen que tomar decisiones cada día, con toda seguridad sería muy beneficioso.
Hay algo curioso: los aficionados al principio creemos que, ante el tablero, los buenos ajedrecistas juegan basándose en un exhaustivo análisis, pero después descubrimos que en realidad se apoyan mucho en la intuición, ¿no es así?
Habría que empezar definiendo la intuición. Se puede definir como la experiencia acumulada en el subconsciente. Tú quizá no seas capaz de explicar con palabras por qué has hecho algo, pero en realidad hay una explicación científica. Esa posición sobre el tablero en la que has hecho una jugada brillante, es muy parecida —aunque tú no te acuerdes— a una que viste hace veinte años y que está almacenada en algún lugar de tu subconsciente. En aquella posición similar, aquel jugador hizo algo similar a lo que tú has hecho hoy. El público que ve tu partida dice “este tipo es un genio” y tú probablemente te lo crees… porque no recuerdas que ya viste una partida parecida. Eso es la intuición.
¿Se refleja la personalidad de un individuo en su estilo de juego?
Generalmente sí. Hay algunos casos en que es justo al revés y parece que el jugador refleja en el tablero aquellos aspectos de su personalidad más escondidos, pero generalmente sí. Una persona vitalista, muy activa, más bien agresiva en su forma de actuar tendrá un estilo también agresivo y muy activo en el tablero. Y una persona muy prudente generalmente será un jugador defensivo. Pero no siempre se cumple.
Es verdad, al menos entre los grandes campeones los ejemplos de cuando sí se cumple son obvios: Kasparov es muy agresivo, muy enérgico en la vida y también lo es en su juego, pero ¿se te ocurre algún ejemplo notable de algún campeón que haya jugado de manera contraria a su personalidad?
Es una buena pregunta. No sé si es un buen ejemplo, pero Korchnoi ha brillado más en la defensa que en el ataque aunque como persona es sumamente expansivo. Pero también es verdad que Korchnoi a veces, para defenderse, lo que hace primero es aceptar la captura de un “peón envenenado” a sabiendas de que va a recibir después un ataque muy fuerte, entonces no sé si es un buen ejemplo… [un “peón envenenado” es un peón desprotegido que se regala al rival, aparentemente a cambio de nada , pero cuya captura encierra una trampa y puede causar problemas —“envenenar”— a quien decide “comérselo”, N. del R.]
Korchnoi sería entonces pasivo-agresivo, ¿no?
Sí. Habría que pensar en otros casos. Entre los grandes campeones de la historia no se me ocurre un ejemplo contundente. Rubinstein, por ejemplo, era un jugador muy estratégico y también en su vida normal era muy tranquilo, más bien apocado, Petrosian lo mismo.
Y Kárpov.
Kárpov exactamente igual.
Había pensado en algo que no sé si será difícil de responder: decirte un modo de jugar al ajedrez y que me digas una figura pública, de la política u otro campo, a quien por su personalidad te imaginas jugando así. ¿Te parece muy complicado?
(risas) Me parece muy interesante, pero es un reto que no sé si seré capaz de repentizar así, pensando rápidamente.
Podemos probar. Por ejemplo: un jugador  correoso, que sólo se preocupa por defender…
(apenas sin pensarlo) Rajoy.
(risas) Un jugador imaginativo que siempre tiene una jugada sorprendente en la manga.
Felipe González.
Un jugador que hace una mala jugada a propósito sólo para desconcertar al contrario.
Alguien muy taimado… Saddam Hussein.
Un jugador que juega no para ganar sino directamente para hacer tablas.
Ángela Merkel.
Un jugador que, cuando va perdiendo, se enfada y tira las piezas del tablero, como los niños.
Berlusconi.
Un jugador que se sabe toda la teoría de memoria, todas las aperturas, pero en cuanto aparece en el tablero una jugada que no está en los libros, se pierde.
Ésa es buena. Sarkozy.
(risas) Un jugador que prima el arte sobre la victoria, un Quijote del ajedrez.
Como estamos dando todo el rato ejemplos de políticos, pensaba en cómo se puede hablar de arte en la política. La política dicen que es “el arte de lo posible”. El arte de lo posible significa el pragmatismo, que es lo que dijoChurchill… eso es en realidad un concepto distinto a lo que entendemos por “crear arte por encima de la victoria”. Si hablamos de alguien que ponga por encima sus principios por encima de la victoria, entoncesNelson Mandela.
¿Puede haber arte en la derrota en ajedrez?
Puede haberlo, claro. En realidad, para poder crear belleza hace falta un error previo. Una partida perfecta entre computadoras difícilmente puede ser bella, porque si no hay errores… los errores son la fuente de la belleza.
EL AJEDREZ MODERNO, UNA CREACIÓN ESPAÑOLA
En cuanto a tu interesante idea de que lo que se necesita para aumentar la popularidad del ajedrez en España es crear un Rafael Nadal del ajedrez¿Crees que la Federación Española de Ajedrez tiene los mecanismos necesarios para hacerlo? ¿Es una cuestión de voluntad o de recursos?
En el fondo es una cuestión de suerte. Ahora mismo el número uno del mundo es Magnus Carlsen, que es uno de los mayores fenómenos naturales en la historia del ajedrez y que es de Noruega, donde no hay ninguna tradición ajedrecística. Ahora bien: la suerte hay que buscarla. En ese sentido, en los últimos diez o quince años se ha mejorado mucho la implantación del ajedrez en los colegios. Pero el gran pecado del ajedrez —no sólo español sino mundial— es la falta de mercadotecnia. Tenemos un producto magnífico y lo estamos vendiendo mal. Muy pocos españoles saben que se imparte como actividad extraescolar en más de mil colegios y que es asignatura obligatoria en más de cincuenta. En realidad esto empieza a dar frutos y sí tenemos un Rafa Nadal en potencia, sólo que él no ha querido serlo: Paco Vallejo[más adelante, hacia el final de la entrevista, Leontxo nos explicará por qué Vallejo no se ha convertido en “el Nadal del ajedrez”, N. del R.]
¿Crees que hay dejadez por parte de los gobiernos? En la Unión Soviética —aunque como régimen fuese rechazable en otros aspectos— se demostró que el ajedrez puede ser un deporte muy popular. ¿No sería beneficioso para nuestro país introducirlo, por ejemplo, como asignatura obligatoria a nivel nacional?
Es cuestión de pedagogía. Si preguntas a cien personas en cualquier calle de cualquier ciudad española: ¿qué es el ajedrez?, más de noventa citarán la palabra “inteligencia” en su respuesta. Lo relacionan con inteligencia, o con personas inteligentes. Cualquier gobierno o cualquier marca comercial que ligue su imagen al ajedrez, la está ligando a la inteligencia. Ya sólo desde un punto de vista de mercadotecnia es una operación rentable. Pero más importante que esto: en los últimos ochenta y cinco años hay numerosos estudios científicos en muchos países del mundo que demuestran que los niños que juegan al ajedrez frecuentemente logran mejores resultados en matemáticas, lectura, escritura y otras ramas. Además es el único deporte que se puede practicar por Internet. Es muy barato en su infraestructura. Tiene relaciones muy interesantes con el arte, la ciencia, las computadoras, la psicología, etc. Tiene más de quince siglos de historia documentada. ¿Qué más quieren?
Sí, es difícil pedirle más virtudes.
Aunque parte de la culpa es nuestra, de los ajedrecistas, porque deberíamos venderlo mejor… pero alguien con poder debería darse cuenta de que el ajedrez es realmente una mina. Ah, y se me olvida una cosa: España es un país fundamental en la historia del ajedrez: los musulmanes lo trajeron hacia el siglo VIII ó IX; el rey Alfonso Xescribe un libro de ajedrez en el siglo XIII; el ajedrez tal como se practica hoy se creó en España hace poco más de quinientos años —la principal diferencia con el ajedrez arábigo es la figura de la dama, que es un homenaje a Isabel la Católica—; el primer campeón del mundo oficioso es un español: Ruy López de Segura; y de España el ajedrez se expande a América y a buena parte de Europa durante el Imperio español. En realidad, el ajedrez debería formar parte del acervo cultural español, por ejemplo en el Instituto Cervantes, pero nadie se ha preocupado de eso.
Eso es muy llamativo, porque en la actual España el ajedrez tiene poco predicamento popular pero a la vez se celebran torneos muy importantes. ¿Cómo se explica?
Acabas de decir otra cosa que la inmensa mayoría de los españoles desconoce: este es el país más activo del mundo en cuanto a torneos de ajedrez. Ahora con la crisis algo menos, pero hasta hace poco había más de cien torneos internacionales al año… sólo en España.
De hecho muchos importantes ajedrecistas se retiran en nuestro país, ¿no?
Eso te iba a decir: buena parte de los mejores jugadores del mundo, o viven en España, o pasan en España buena parte del año. ¿Cuál es la explicación? El detonante está en diciembre del 87: teatro Lope de Vega de Sevilla, última partida del campeonato del mundo Kaspárov-Kárpov. TVE decide retransmitir en directo esa última partida; tuve el gran honor de ser el locutor principal de esa retransmisión. Según estadísticas oficiales tuvimos trece millones de espectadores sólo en España. Una cifra que en este momento únicamente se puede conseguir con la final de la Copa de Europa o del Campeonato Mundial de fútbol. Evidentemente, de aquellos trece millones la inmensa mayoría no tenían ni idea de ajedrez, pero llevaban dos meses y medio leyendo y escuchando sobre Kaspárov y Kárpov en todos los periódicos, en todas las radios. Todo el país estaba decantado o bien hacia Kárpov, o bien hacia Kaspárov: por razones políticas, porque uno era más simpático que el otro, por lo que fuera. Lógicamente, entre trece millones tenía que haber alcaldes, directores de colegios, directores de mercadotecnia de empresas… personas que a partir de ese momento estaban positivamente predispuestas a subvencionar un torneo de ajedrez. Y no hay que olvidar el trabajo asombroso que han hecho muchos organizadores, a menudo de forma desinteresada.
En todo ello, la revista Jaque ha sido durante muchos años un referente fundamental, no sólo en España sino en toda la América hispanohablante. De hecho, si me permites, me interesé por el ajedrez leyendoJaque, artículos tuyos entre otros… y sin saber todavía ni las reglas del juego. Me parecía una revista interesantísima: los artículos, las anécdotas, las biografías. ¿Se reconocerá algún día a nivel global el papel único que ha desempeñado Jaque?
Supongo que no, pero tampoco me preocupa mucho. Lo que realmente me satisface es que cuando voy a cualquier sitio a dar una conferencia, me encuentro con alguien que me dice “yo leo Jaque desde hace veinticinco años”. Los que hemos participado en la revista Jaque durante casi cuarenta años —yo fui director, pero ahora soy sólo colaborador—nos damos por muy satisfechos cuando vemos que hemos contribuido un poquito a la felicidad de mucha gente, como tú bien dices, tanto en España como en Latinoamérica. Para mí es muy gratificante.
PERSONAJES
Ahore te pediré la opinión sobre una serie de personajes del mundo del ajedrez. El primero es Alexander Alekhine (campeón mundial desde 1927 hasta su muerte en 1946; conocido por su alcoholismo, su simpatía hacia los nazis y su cuestionable carácter, pero también por la increíble belleza e inventiva de su juego).
Una personalidad explosiva, una vida novelesca, y uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos.
Arturo Pomar (niño prodigio español de los años 40 y posterior Gran Maestro).
Un enorme talento que hubiera llegado a estar entre los cinco mejores del mundo si el franquismo le hubiera ayudado cuando de verdad lo necesitó y no se hubiera limitado a sacarlo en los documentales del No-Do, si no lo hubiesen usado sólo como el “niño prodigio del régimen”.
Magnus Carlsen, ex-niño prodigio y actual nº1 del ranking mundial.
Uno de los mayores fenómenos naturales de toda la historia del ajedrez. Hubiera destacado mucho, probablemente, en cualquier otra actividad intelectual. Es un genio, con mayúsculas.
¿Qué le falta para haber alcanzado una mayor fama?
Edad. Con dieciocho años fue el número uno más joven de todos los tiempos… y ahora tiene veinte (risas). Lo que pasa es que, como fue Gran Maestro a los trece, parece que ya lleve mucho tiempo.
Paul Morphy, considerado uno de los mejores jugadores del siglo XIX, que sólo compitió durante un año.
Uno de varios genios malogrados del ajedrez, cuya carrera duró demasiado poco, por desgracia. Pero es un jugador con un carisma irresistible.
Adolf Anderssen, otra leyenda del siglo XIX y autor de algunas de las partidas más legendarias de todos los tiempos.
El símbolo por antonomasia del romanticismo en ajedrez.
Miguel Illescas, Gran Maestro español y primer jugador nacional que superó los 2.600 puntos en la clasificación mundial.
La demostración clara de la fórmula E=T+T. Éxito es igual a talento más trabajo.
Paco Vallejo, el jugador del que decías que podría haber sido el Rafa Nadal del ajedrez.
Puedo darte una conferencia sobre Paco Vallejo. Es un caso interesante, creo que es interesante para el gran público. Te resumo lo que me parece más relevante: Paco Vallejo comenzó ganando medallas a los nueve años. Fue subcampeón mundial de la categoría sub-10, siguió ganando medallas en europeos y mundiales hasta que fue campeón del mundo sub-18. Media hora después de ganar ese título yo le pregunto en una entrevista: “Paco, ¿estás dispuesto a trabajar duro para seguir tu trayectoria lógica, que sería meterte entre los cinco o diez mejores del mundo?”, y él me interrumpe en seco y me dice: “No. Yo quiero disfrutar de la vida y no estoy dispuesto a trabajar tan duro para eso”. Paco Vallejo está en la élite mundial pero no está entre los diez mejores del mundo. Hubiera sido nuestro Rafa Nadal del ajedrez… pero él no quiso. Esto no lo digo yo, esto me lo han dicho por separado Kaspárov, que ha jugado varias veces con él; Anand, que lo ha tenido contratado como analista; y Topálov, que lo ha tenido contratado aún más tiempo que Anand. Los tres me han dicho: “si Vallejo trabajase en proporción a su talento, estaría entre los cinco mejores del mundo”. Y yo añado: si Vallejo, en vez de ser español, fuera ucraniano o georgiano, creo que también estaría entre los cinco mejores del mundo. ¿Por qué digo esto? Porque si tú sumas la subvención que tiene del gobierno balear, lo que gana en exhibiciones de simultáneas, lo que gana jugando en la liga española con un club español, en la liga francesa con un club francés, en la liga italiana con un club italiano —esto no se puede hacer en fútbol, pero en ajedrez sí—, más lo que gana en torneos individuales, más algún ingreso esporádico, y teniendo en cuenta que no tiene que mantener a nadie porque vive solo… pues vive muy bien. En cambio, en Georgia, buena parte de esos ingresos no los tendría. Desde el punto de vista de elección vital, por supuesto yo respeto que él decida hacer con su vida lo que quiera: que nadie piense que esto es una cuestión personal entre él y yo, tengo una relación inmejorable con él. Ahora bien, desde el punto de vista del ajedrez español… es una faena. Porque realmente, si hubiese llegado al tope de su rendimiento, nos hubiera permitido competir con otros deportes en los medios de comunicación. Y teniendo en cuenta lo atractivo que es el ajedrez periodísticamente, ahora tendríamos tanta cobertura o más que el tenis. Eso es lo que nos estamos perdiendo de momento.
¿Es una oportunidad perdida?
Todavía tiene veintinueve años, aunque… me gustaría equivocarme, pero creo que lo que no ha hecho antes de los veintinueve difícilmente lo va a hacer después.
Ahora tu opinión sobre Alexei Shirov, el Gran Maestro español de origen letón.
Yo lo bauticé como el “Leonardo da Vinci del ajedrez”. Es una fábrica incesante de belleza. Un jugador favorito no sólo de los españoles porque tiene la nacionalidad española, sino de amantes del ajedrez de los cinco continentes. Cuando un torneo se retransmite en directo por Internet, generalmente la partida de Shirov está entre las que más seguidores tienen, de cualquier nacionalidad.
¿Crees que es el último romántico del ajedrez?
Supongo que siempre los habrá, pero es uno de los últimos románticos, sí.
Iván Salgado, el joven Gran Maestro español, actualmente tercer mejor jugador nacional después de Vallejo y Shirov.
Tengo razonables esperanzas puestas en él. Quizá tenga menos talento que Vallejo, pero trabaja mucho más. Es consciente de que tiene que sacrificarse y trabajar muy duro si quiere llegar arriba. Ahora mismo, en los últimos meses, está pasando un pequeño bache, pero yo sé —me consta— que es por saturación de trabajo. Porque ha entrenado tan intensamente que ahora necesita unos cuantos meses para asentar lo que ha aprendido.
Pero eso es natural.
Eso es normal y no hay que preocuparse en exceso. Creo que llegará muy arriba, no sé si más que Vallejo, pero llegará muy arriba.
Pablo Morán, periodista ajedrecístico que fue autor de varios muy populares libros de divulgación sobre ajedrez.
Es uno de mis ilustres antecesores en la columna de El País. Tuve el honor de conocerle y de aprender mucho de él. Su libro sobre los campeones de España, o su libro sobre Aliojin (Alekhine) en España…. obras insustituibles en la biblioteca de un ajedrecista. Y además era una gran persona.
Judit Polgar, considerada la mejor jugadora femenina de la historia.
La Gran Dama del Ajedrez. Única mujer de todos los tiempos que ha logrado meterse entre los diez mejores del mundo, y además un ejemplo de comportamiento dentro y fuera del escenario: combatividad a ultranza cuando juega, e imagen magnífica al exterior cuando habla.
¿Es Judit Polgar otro ejemplo de cómo se venden mejor las figuras más problemáticas del ajedrez, y sin embargo figuras ejemplares como ella, que ha roto todas las barreras, no tienen la debida repercusión?
Esto sí que es culpa del mal periodismo. He publicado muchas veces la historia de las hermanas Polgar. Cualquier periodista que tenga un mínimo de sensibilidad —y no hablo de periodista de deportes, hablo de periodista a secas— debería entender inmediatamente que tiene ahí una historia fantástica, que va mucho más allá del ajedrez. Tres hermanas que no fueron nunca al colegio más que para los exámenes, porque sus padres, ambos profesionales de la pedagogía, decidieron hacer con ellas un experimento pedagógico para demostrar dos cosas. Primero, que los genios no nacen, sino que se hacen con el trabajo. Segunda, que las mujeres pueden jugar al ajedrez tan bien o mejor que los hombres. Los resultados son magníficos, tanto desde el punto de vista deportivo como desde el punto de vista humano. Si esa historia no interesa a un buen periodista, ¿qué historia interesa?
Sí, es increíble. Otra jugadora: Alexandra Kosteniuk, ex-campeona mundial femenina, que alcanzó cierta notoriedad fuera del ajedrez con sus sesiones de fotos.
Una pionera en la demostración de que las ajedrecistas son también personas… y mujeres (risas). Puede parecer una obviedad lo que estoy diciendo, pero supongo que los aficionados me entienden bien. Especialmente durante la época soviética o de preponderancia georgiana, las mejores jugadoras del mundo no sólo no destacaban por su belleza sino que además no ponían absolutamente ningún interés en su imagen física, lo cual sin duda perjudicaba a la comercialización del ajedrez. Alexandra Kosteniuk, de forma muy digna, sin caer en la chabacanería, ha sido una de las que han puesto su grano de arena para que eso cambie. Podríamos calificarla como “la Sharapova del ajedrez”… aunque a ella no le gusta, ¿eh?, porque prefiere ser ella misma. Pero para que el público nos entienda, ése sería el símil.
Ha sido la que ha roto con estos vestigios de aquella moral soviética…
Sí, claro, eso es lo que quiero decir. Buena parte de que el ajedrez no se venda mejor es que todavía estamos lastrados por la herencia soviética. Ojo: eso es la parte negativa de esa herencia; por supuesto que la escuela soviética ha aportado muchísimo positivo al ajedrez, no seré yo quien ponga eso en duda. Ahora, si hablamos estrictamente de mercadotecnia, la imagen soviética sería perjudicial. Además, todavía hoy —aunque afortunadamente cada vez menos— hay algunos jugadores de formación soviética que consideran que los dólares crecen en los árboles y que basta con levantar la mano y cogerlos. No entienden el enorme esfuerzo que tienen que hacer los organizadores para conseguir patrocinadores.
Otra opinión: Mikhail Tal, el brillante campeón mundial más joven de la historia (hasta la llegada de Kaspárov) cuya carrera decayó muy prematuramente a causa de problemas de salud y que murió en 1992.
Tuve el gran placer de conocerle, le entrevisté dos o tres veces, cómo podríamos definirlo…
¿Era tan encantador como todo el mundo decía de él?
Sí, sí, como persona era absolutamente encantador. Sobre todo cuando estaba sobrio, pero incluso cuando bebía… Definirlo con palabras precisas es complicado… (piensa y luego responde rotundamente) Es la genialidad en estado puro volcada sobre un tablero de ajedrez.
Y José Raúl Capablanca, el legendario campeón mundial cubano, considerado uno de los más grandes talentos de todos los tiempos.
Otra vez hay que emplear la palabra genio, ¿no?
Hombre, es lo que tiene el ajedrez, que hay unos cuantos genios (risas).
Una de las maneras de definir la genialidad es que consiste en que nos parezca fácil lo que en realidad es muy difícil. Y Capablanca es el gran maestro de eso. Además era lo que en términos populares se entiende por un caballero, un galán.
Dime un jugador que no haya sido campeón del mundo y te gustaría que lo hubiese sido.
Viktor Korchnoi, por su inmensa aportación al ajedrez. Todavía hoy, con ochenta años, sigue aportando todo lo que puede. Su vida es tan novelesca, tan cinematográfica y su aportación ajedrecística tan inmensa, que me extraña que la FIDE no haya inventado un título honorífico para él: llamarle campeón del mundo honorífico o algo parecido. Porque sin duda lo merece. Hay varios más, pero él especialmente.
¿Otro podría ser Bronstein?
BronsteinKeres… alguno de la “escuela hipermoderna”, Reti. O Pillsbury
Pero básicamente Korchnoi y Bronstein.
Sí, y Keres. Esos tres especialmente, sí.
EL JUEGO PSICOLÓGICAMENTE MÁS DURO
Hablábamos de expresar la personalidad en el juego, así que hagamos un pequeño guiño a los lectores que saben jugar al ajedrez: dime una apertura favorita con blancas, y una con negras.
Con blancas, el ataque de los cuatro peones contra la Defensa India de Rey. Con negras, la variante Dragón de la Defensa Siciliana.
La del ataque de los cuatro peones es muy militar, muy napoleónica…
Es lanzar la infantería contra el enemigo, sí.
Dime una partida preferida jugada por ti.
Bueno, tengo dos o tres que se han publicado en varios sitios que son un tanto espectaculares. Hay una miniatura, que creo no llega ni a veinte jugadas, en un torneo abierto de Benidorm, en 1983, contra José Manuel Gil. Yo juego con negras y es un contragambito Albin.
¿Es esa partida en que hiciste el sacrificio de dama…?
…el sacrificio de dama en la casilla F2, sí.
[A continuación Leontxo me describe el final de la partida para cerciorarse de que hablamos de la misma, N. del R.]  
No sé si estarás de acuerdo, pero esa partida tu juego imaginativo me recordó un poco el estilo de Anderssen.
Bueno…
[Leontxo sonríe con embarazada modestia ante el elogio y casi parece dispuesto a protestar ante la comparación; a continuación intentará restarse méritos, pero lo cierto es que es una partida brillante]
En serio, ese estilo de ataque, romántico, recuerda a algunas de las partidas de Adolf Anderssen.
Sí, puede ser, con suma modestia, pero sí… evidentemente me había estudiado mucho las partidas deAnderssen. Como te decía antes hablando de la intuición, me imagino que ahí mi subconsciente estaba trabajando con sus partidas. Ese podría ser un buen ejemplo de lo que es la intuición. Ese sacrificio de dama no es una creación mía genuina, está basado en partidas que he visto mucho tiempo atrás y que están en algún lugar del subconsciente. Yo no estoy pensando en ese momento “aquí Anderssen hubiese sacrificado la dama”… no, yo estoy pensando en la posición. Pero en mi subconsciente, esas partidas de Anderssen están grabadas. Voy a contarte una cosa: una vez hace muchos años estaba jugando una partida por correspondencia contra un alemán, solía jugar varias partidas a la vez por correspondencia. Yo estaba en una posición en la que mi intuición me decía que mi ventaja era ganadora, pero yo no conseguía encontrar un plan concreto para convertir esa ventaja en victoria. Entonces llegó un puente, el viernes era fiesta y no tenía que ir al colegio —o a la universidad, no recuerdo— desde el jueves hasta el lunes. Me obsesioné absolutamente con la jugada, mis padres llegaron a preocuparse porque desayunaba, comía y cenaba con el tablero de bolsillo al lado del plato, analizando la posición mañana, tarde y noche.
Estabas en “modo Fischer”.
Sí. Pasó el viernes, pasó el sábado, pasó el domingo, y yo no tenía la solución. El domingo por la noche me acuesto a eso de las doce y me duermo. Hacia las dos de la madrugada me despierto muy sobresaltado, sentado en la cama, muy nervioso… y como si oyese una especie de voz interior que me dice “dama a C2, dama a C2”. Entonces digo: “¿Qué es esto? ¿Qué me está pasando?”… y entonces me doy cuenta: ¡Dama a C2, es la idea que estoy buscando hace tanto tiempo! Encendí la luz, puse las piezas en el tablero y efectivamente: esa era la idea que estaba buscando. Apunté rápidamente lo más importante, me dormí, a la mañana siguiente lo comprobé y era todo correcto. Gané la partida. Eso creo que es interesante porque demuestra que el subconsciente sigue trabajando cuando dormimos.
Evidentemente. Yo no sé jugar bien y además empecé ya de adulto, pero cuando estás aprendiendo a jugar llegas a soñar…
…con alfiles y caballos (ríe). Hasta que surgieron las computadoras tan potentes en ajedrez, cuando las partidas se aplazaban tras cuatro o cinco horas de juego y había que continuarlas a la mañana siguiente, eso podía ser una auténtica tortura para el jugador. Bien porque estabas en una posición inferior y tu agonía se prolongaba durante toda la noche mientras intentabas dormir, o bien porque eras el que tenía ventaja pero no encontrabas cómo ganar. Acostarte sin solucionar el problema era verdaderamente un suplicio chino.
¿Crees que el público en general se da cuenta de lo psicológicamente duro que es el ajedrez profesional?
Hombre… quien no se haya parado a pensarlo, no. Porque lo que la gente normal de la calle ve son dos personas que están tranquilamente practicando un juego de mesa. Para entender esto vamos a comparar a una persona que vaya a correr por el parque cercano a su casa varias veces por semana, con un profesional de la maratón. Nadie duda que ser profesional de la maratón es durísimo, no hace falta ni explicarlo. Pues bueno: ser profesional de alto nivel en ajedrez es igual de duro, o más, que ser profesional de la maratón. Estamos hablando de llevar el cuerpo hasta sus límites, en este caso en el deporte mental por excelencia. Ahora, saber jugar a lo que podríamos denominar “ajedrez de café” o enseñarle a un niño a jugar al ajedrez… eso es sano, es bueno para la salud igual que correr por el parque. Son dos mundos distintos.
Se dice que la competición de ajedrez es el único deporte donde no se libera agresividad, sino que se acumula.
Un difunto amigo mío, Ricardo Calvo, dijo “el ajedrez es el deporte más violento que existe”. Hablamos de deporte de alto nivel, no de una partida entre amigos. Pero el ajedrez de alto nivel es realmente muy violento, porque un futbolista puede desahogar la agresividad y la adrenalina que le produce el partido haciendo lo que es normal: corriendo, chutando, gritando a un compañero o protestando al árbitro. Pero un ajedrecista profesional no puede hacer nada de eso. Tiene que estar cuatro o cinco horas con toda esa adrenalina fluyendo en el cuerpo… pero conteniéndola. Y no sólo eso, sino que tiene que procurar tener la sangre fría, aunque en realidad es imposible. Pero tiene que intentar mantener la cabeza fría. Eso genera una agresividad acumulada y no desahogada que, si no sabes sobrellevarla, puede acabar incluso convirtiéndose en una enfermedad, en un caso extremo. Pero forma parte de lo que un jugador profesional tiene que aprender a soportar.
Volviendo a tus preferencias, dime una partida clásica con la que iniciarías a  un neófito en las obras maestras del ajedrez.
Bueno, una conocidísima que es muy fácil de encontrar y por eso la cito, es la Anderssen-Kieseritzky, laInmortal. Hay otra también de Anderssen que es la Siempreviva, que se jugó en la Ópera de París, en el entreacto de una ópera. Esas dos son obras inmortales, pero bueno, hay muchísimas.
[enlaces: la partida Inmortal, y la Siempreviva]
Pero quizá esas partidas de la “época romántica” son más fáciles de entender para el aficionado medio.
Exacto, sí. Es jugar al ataque a cualquier precio, lo único importante es dar jaque mate. Para entender esas partidas basta con saber las leyes elementales del ajedrez. A medida que sabes más, puedes disfrutar de obras inmortales un poco más sofisticadas, incluso de partidas que no son especialmente agresivas y sin embargo son sumamente bellas, son verdaderas obras de arte.
De hecho hay algunos empates, algunas tablas, tan brillantes como muchas victorias.
También es verdad. ¡Ah, espera! Hay una partida que me marcó muchísimo cuando la vi, que es la de Bobby Fischer jugando con negras contra Donald Byrne.
Ah, la que jugó con trece años (el pequeño Fischer venció a uno de los mejores maestros estadounidenses con una jugada genial detrás de otra: enlace).
Sí, eso es realmente una obra inolvidable.
Te iba a preguntar cuál es tu campeonato mundial favorito, que supongo es el de Kárpov-Kaspárov en Sevilla, ¿o me equivoco?
Hombre, por lo que supuso en mi experiencia vital ese me ha marcado más que ninguno, porque seguramente fueron los tres meses más intensos de mi vida. Tenía que hacer un programa de televisión diario, varias páginas de El País, cuatro o cinco conexiones con RNE cada día, reportajes para revistas… sí, si tengo que elegir sólo uno, es ese. Ahora bien, el día en que Kaspárov se convierte en el campeón del mundo más joven de la historia con veintidós años —que si no recuerdo mal es el 9 de noviembre de 1985 en el Teatro Tchaikovsky de Moscú— jamás lo olvidaré. La tensión en aquella sala se podía cortar a cuchillo. Los seguidores de Kárpov —entre ellos personas muy influyentes del régimen— estaban a punto de llorar, o literalmente llorando, cuando veían que Kárpov iba a perder. Los seguidores de Kaspárov, que eran sobre todo “morenos” —de Georgia, Azerbayán, Armenia— ocupaban una parte de las butacas y no podían contener su excitación. Los guardias de seguridad, que llevaban unos brazaletes rojos, eran casi todos rusos blancos favorables a Kárpov y reprimían, incluso con violencia, a los morenos partidarios de Kaspárov… porque había que mantener el silencio sepulcral propio de un campeonato del mundo de ajedrez. Cuando al final Kárpov detiene el reloj, le da la mano a Kaspárov y se rinde, y Kaspárov levanta los brazos… aquello explota literalmente. Yo estaba allí y ese momento es muy difícil de olvidar.
Qué gran escena. Hablando del mundial y de Kaspárov ¿qué supuso la separación en dos títulos mundiales diferentes entre 1993 y 2006, promovida por él?
En parte un error de Kaspárov, pero también una consecuencia lógica del desastre de la FIDE. La cúpula de la Federación Internacional es, con pocas excepciones, una cuadrilla de mafiosos, que además son ineficaces.
Por último, ¿crees que si existe vida inteligente en algún planeta remoto habrán inventado también el ajedrez?
Hay alguien, no recuerdo ahora mismo quién, que ha llegado a decir que el ajedrez es tan mágico que su inventor debió de ser un extraterrestre (risas). O sea que… tal vez.

1 comentario:

Oliverio Vargas Villalobos dijo...

¡Que gran entrevista! Tanto del entrevistador como del entrevistado.
¡Genial! Disfruté reproduciendo esta gran partida, perdón, esta maravillosa entrevista!
Gracias.