Por: Mauricio Castro Solano
Para mi concepto, lo que tenemos en la Federación no es una Junta Directiva, sino la representación de una secta.
Por ahí me encontré esta maravillosa definición de la palabreja esa: “Secta es un grupo o movimiento, que exhibe una devoción excesiva a una persona, idea o cosa y que emplea técnicas antiéticas de manipulación para persuadir y controlar (a sus adeptos); diseñadas para lograr las metas del líder del grupo; trayendo como consecuencias actuales o posibles, el daño a sus miembros, a los familiares de ellos o a la sociedad en general. [...] Dado que la capacidad para explotar a otros seres humanos es universal, cualquier grupo puede llegar a convertirse en una secta. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones institucionalizadas y socialmente aceptadas, tienen mecanismos de autorregulación que restringen el desarrollo de grupúsculos sectarios. Langone, 1988”
En cualquier grupo humano, incluso de aquellos afines entre sí, usted pregunta sobre algún tema y se encuentra con gran cantidad de apreciaciones, incluso entre las concordantes se dan matices, que enriquecen el proceso. Pero en este rebaño del que hablo, no. Todos tienen un solo verbo, sin claroscuros. Eso fue lo que me puso en la pista de que estamos frente a una secta. Por tanto, esta es impermeable a la crítica, a la razón, a la fuerza argumentativa; solo atiende a la fuerza bruta, si la poseen, se desbocan, sino, se acoplan, se camuflan y entretejen. En este caso sus integrantes, como ajedrecistas, poseen un alto coeficiente intelectual, y por ello parecen esgrimir “razones”, en los poquísimos casos en que salen a la luz, aunque prefieren siempre movilizarse en el silencio y a partir de hechos consumados. Su argumento favorito, como escribe un grande amigo mío, es que no les gusta entrar en polémicas, negando de raíz que el ajedrez es la eterna polémica entre blancas y negras y los ajedrecistas somos sus hijos apasionados de la contradicción activa. Otra pose muy gustada (o gastada) es que no responden a insultos, como si el mayor insulto no derivara del hecho. Me explico y les cuento un cuento. A un ex directivo un día lo interceptó un sujeto, quien de buenas maneras y palabras muy amables se disculpó por tener que pedirle todo el dinero que portara, porque él tenía hijos y responsabilidades, pues caso contrario se vería obligado a emplear el puñal que cargaba en la bolsa de su abrigo (y haciendo un gesto enseñó la prenda, mas no el arma). El exdirectivo se contentó con darle una porción del dinero que andaba (el equivalente de unos 10 mil colones de ahora) y siguió su marcha.¿Y usted se pregunta, fue eso un asalto? Bueno, de acuerdo con los jueces que luego encarcelaron al vándalo, sí, aunque todas sus víctimas reconocieron que siempre fueron tratadas con igual sensibilidad y respeto. Lo pongo más fácil aún: si usted comete un acto altamente insultante, no espere a cambio palabras gentiles. Según esta lógica de agujero negro, las palabras gruesas son las que causan las heridas más profundas que dividen el ajedrez, y no los hechos atroces e injustos. ¡Vaya, vaya! Pero encima escarnecen también con la palabra y hablan orondamente de indisciplina. Rehúyen olímpicamente contestar la aguda pregunta que alguien hiciera: ¿Si el caso fuera con Bernal, procederían con tan máximo rigor? Respuesta de cajón: NO, porque los tumba de la Federación. Entonces no se trata de disciplina que debe prevalecer en cualquier proceso de selección, sino simplemente de fuerza bruta, condimentado con el hecho de que va dirigida a un sector históricamente en posición de inferioridad: la mujer. Y es una gran ironía del destino, que cuando la FIDE dio un paso histórico para dejar atrás la mancha que suponía que los equipos de hombres de la Olimpiada fueran de seis y las mujeres de cuatro, aquí se opere al revés y se atropelle el derecho de una bicampeona nacional y Maestra FIDE, triple irrespeto en un hecho atroz. Saben cómo hizo la FIDE para subsanar la injusticia histórica y no desbalancear los costos de la Olimpiada, ¡pues le quitó un puesto a los hombres y se lo dio a las mujeres! Sí, se trata de un derecho, pues cuando se hizo la convocatoria del Femenino, se indicó que las cinco primeras conformarían la Selección Femenina, con la elementalísima finalidad de que nos representaran en la Olimpiada de Alemania. Esto se puede determinar fácilmente con solo visitar la página oficial de la Federación, y el Fiscal lo debe tener clarísimo, porque fue en su tierra natal en que se jugó el Campeonato y fue el Director de Torneo. La cartita que menciona Juan León que le dieron a la afectada a mediados de Agosto (es decir a un mes de tener que realizar la inscripción) no puede modificar el derecho preexistente de la Campeona, sino que podría aplicarse hasta el siguiente campeonato. Lo mínimo que da es risa cuando hablan de un proceso serio: el entrenador fue nombrado en una reunión sin quórum, sin convocatoria previa a otros posibles interesados, recayendo el nombramiento en un imberbe de escasos 18 años, sin atestados académicos y prácticos que lo respalden; nadie conoce el plan de trabajo o entrenamiento, y menos de informes de labores o retroalimentaciones científicas. No se conocen comunicados oficiales al respecto, tampoco que se haya seguido un proceso de apercibimiento de la afectada, la exclusión se da dos días antes de la fecha límite, es decir sin darle los tres días usuales de tiempo para que presente su descargo o apelación. Esto cobra mayor importancia cuando uno se da cuenta que el entrenador es Vicepresidente, al mismo tiempo, que es novio de una de las jugadoras y quien seguía en la lista es su amiga de infancia. Nada de proceso. Un simple atropello. Finalmente, se irrespeta sin más la tradición histórica del campeón. El campeón es el campeón. Punto. Se ganó el asunto sobre el tablero, y eso todas las Juntas Directivas lo habían entendido, menos esta. En el peor de los casos, podrían haberla puesto de suplente, por su presunta y no demostrada indisciplina; pero excluirla, nunca. Cuál indisciplina, si la muchacha ya explicó ampliamente sus circunstancias y su riguroso proceso de entrenamiento. Hay un último elemento, este viaje se financia en casi el 100% con fondos públicos y se trata de una delegación oficial, así que el asunto trasciende nuestro mundillo ajedrecístico y abre un amplísimo espacio para la intervención de instancias como el Instituto de la Mujer y la Defensoría de los Habitantes. Y eso podría traer consecuencias graves y un daño real, cuya responsabilidad es obvio que recaerá sobre quienes hicieron el despapaye, claro, obvio para cualquiera que no esté en la Secta.
















